Planificar al estilo Moonwalk

Actualizado: 4 mar 2021

por Carolina Rodríguez




Famoso es el paso que creo, todos hemos intentado hacer en fiestas cuando suena “Billie Jean” (M. Jackson, 1983). Pero ¿qué significa planificar al estilo MoonWalk?.


Es un nombre fácil de recordar y eso ayuda a tenerlo presente, pero no es nada nuevo ni muy complejo, solo poco socializado, sobretodo entre los actores del sistema escolar.


Generalmente la planificación estratégica ha sido campo donde los educadores no han ingresado, pensando que es una materia que no tiene que ver con su quehacer, pero probablemente lo hacen todos los días sin darse cuenta.


El problema es que las planificaciones de clases y de la gestión educativa, carecen de esa estrategia que de manera lógica todos aplicamos. Si los docentes pudieran aplicar el famoso paso de M. Jackson a la hora de planificar sus clases, seguramente lograrían aprendizajes más profundos sin necesidad de aumentar su carga de trabajo, solo pensando en otro orden. Jennifer González en su maravilloso blog Cult of Pedagogy lo explica perfecto para el trabajo docente. (visita el sitio original en inglés aquí y el texto en español aquí )


Está forma de planificar no solo ayudaría a los docentes de aula a obtener mejores resultados, podría hacer toda la diferencia para la gestión directiva también.


Cuando decides ir de vacaciones, a no ser que seas el rey o reina de la espontaneidad, eliges primero el destino. Incluso para ir a una dirección, probablemente ingresas la dirección de destino en la aplicación que te ayudará a encontrar el mejor camino. Y más cotidiano aun, al tomar el bus lo haces sabiendo adónde vas.


En la gestión escolar vemos muchas veces que el camino que se toma, se elige antes de definir dónde queremos llegar. ¿Cuál sería la diferencia al utilizar la estrategia de planificar hacia atrás la gestión escolar?


Primero visualizar el final, el resultado esperado o producto que queremos lograr. Y luego dar pasos hacia atrás hasta llegar al punto de partida en relación a ese tema. Tener claro el resultado no es lo mismo que identificar el objetivo, del que generalmente se descuelgan actividades. En el caso de las vacaciones el objetivo podría ser “descansar en familia”, y mi meta “pasar 2 semanas de vacaciones en el Valle del Elqui”, podría ser otro lugar, podría incluso quedarme en casa, pero elijo esa meta porque creo que es lo que mejor dará cumplimiento al objetivo que tengo o porque es la meta a la que puedo aspirar.


Antes de recordar qué falta para volver a soñar en vacaciones como la del ejemplo, veamos un caso de gestión escolar.


Si mi objetivo es “Mejorar las prácticas docentes en aula” quizás la META sería que “la mayoría de los docentes participen en Comunidades Profesionales de Aprendizaje (CPA)”.


Evidentemente el objetivo se puede traducir en otra meta, porque esta es reflejo del PEI y de las creencias que subyacen a este. Es decir, la meta de lograr CPA no es porque en sí misma las CPA sean un logro, si no porque entendemos que estas incrementan las capacidades docentes a través de la reflexión de su propia práctica entre pares, por lo tanto, es una opción para cumplir con el objetivo que se plantea.


Cuando diseño un plan desde el objetivo, el siguiente paso es enumerar un listado de acciones muchas veces aisladas o inconexas, que si bien están relacionadas con el tema, no se han articulado con el fin de obtener el resultado deseado.



Al estilo Moonwalk sería algo así:




Como ves, no son más pasos ni más trabajo, solo cambia el orden de pensar tus acciones, con el fin que estas permitan avanzar hacia la meta que se proponen como escuela, de la forma más eficiente, evitando sobrecargarse con actividades que no tengan impacto.